Desde niño me sentí atraído por los soportes materiales que sostenían las llamadas comunicaciones electrónicas, hoy conocidas también como telecomunicaciones.
Durante mi adolescencia trabajé procesando señales sonoras en un equipo de sonido, conocido como sonidero en Latinoamérica. Descubrí que el sonido tenía un lenguaje propio para ser manejado en los altavoces, comprendiendo rangos medios, agudos y graves, profundidad y dimensión.
Pero sobre todo me descubrí en la pasión por la comunicación y una peculiar relación con la tecnología y aquellos soportes que permiten la amplificación, transmisión, fijación, reproducción y proyección del sonido, la imagen fija y en movimiento.
Más tarde me formé como técnico en electricidad y en comunicaciones electrónicas. Después estudié Comunicación Audiovisual.
Hoy, desde la imagen fija, la visualidad y los oficios y artes del registro, vuelvo sobre las trazas que permanecen en el presente de aquello que observé y experimenté.
Jacobo Nájera, México